martes, 25 de abril de 2017

ANTOLOGÍA DEL GRUPO POÉTICO DEL 27

Os ofrezco a continuación unas muy breves descripciones de cada uno de los poemas de la antología.:

PEDRO SALINAS:
El alma tenías…: Poema de amor sobre el alma
Acuarela: paisaje de Sevilla. Neopopularismo.
Fe mía: rosa de papel vs. Rosa verdadera= seguro azar.
Uderwoodgirls: futurismo. “sin palabras sin sentido”, Personificación de las teclas.
No.: poema de amor sobre un rechazo.
Para vivir no quiero: amor en la gramática, “vivir en los pronombres”. Optimismo
¡Qué alegría, vivir: poema de amor, sobre la alteridad del otro en mí. “Era el nuestro”, “me vive otro ser por detrás de la no muerte”,
Mundo de lo prometido: simbolismo del agua, agua que fluye, agua que refleja, agua de vida.
El contemplado: metapoesía sobre las causas que llevan al nombrar, sobre El Contemplado.
El poema: metapoesía: “en esta luz del poema”.
El pájaro: reflexión sobre la unidad o la diversidad de los pájaros vs. el pájaro.

JORGE GUILLÉN:
Más allá: “Ser, nada más. Y basta” Poema filosófico sobre la consciencia de la existencia.
Beato sillón: Poema que ensalza la cotidianeidad y al descanso. “No pasa/ nada”. “El mundo esta bien/hecho”.
Afirmación: “No hay soledad. Hay luz entre todos. Soy vuestro”. Unión del poeta con la sociedad.
Desnudo: Poema descriptivo que ensalza el momento y las sensacione. “¡Oh absoluto presente!”
Viento saltado: Utilizando la referencia al viento, el poeta destaca su deseo de elevación: “¡Soy/ del viento, soy a través de la tarde más viento, / soy más yo!
Las doce en el reloj: Romance heptasílabo con rima asonante en aguda. Una vez más, poema que describe un espacio especial porque es percibido por el poeta. La existencia existe en tanto que es contemplada por el poeta: “Era yo,/ centro de aquel instante/ de tanto alrededor/ quien lo veía todo”
Meseta: De la descripción de un campo de trigo a la elevación: “¡Oh vibración/universal de cima,/ tránsito universal”
El cielo que es azul: descripción de una tarde calurosa y azul que lleva a la elevación del poeta: “¡Ser más, ser lo más, y ahora,/ alzarme a la maravilla”
Anillo: poema amoroso, cuartetos en endecasílabos con rimas consonantes, situado en una playa, con referencias descriptivas y descripción del arrebato amoroso. “Gozo de ser: el amante se pasma”
Los intranquilos: referencias contemporáneas  (bar, televisión) en un poema de denuncia social: “así vivimos sin saber/ si el aire es nuestro”. Rima asonante los versos pares de cada cuarteto por separado.
El descaminado: Soneto. Poema filosófico con referencias metafóricas al insomnio. Valor simbólico de la luz, de la candela, como forma de autoconocimiento: “mantener encendida esa candela/ propia sin cuya luz yo no soy mío”
Tréboles: Rima consonante. Versos eneasílabos. Tempus fugit: “¿Quién seré, quién soy, quién he sido?”
La nauseé: Poema relacionado con el existencialismo de la novela del mismo nombre. Vomitar como forma de rechazar el sinsentido dela existencia, pero guardando la fe.
Ars Vivendi: nuevamente tempusfugit clásico.
Las ánimas: poema sobre los muertos y su añoranza de la vida. Poema filosófico sobre el más allá, sobre la eternidad y sobre Dios.
El vencedor: referencia a Anteo, quien recuperaba sus fuerzas al tocar el suelo. Poema sobre la desidia y cómo evitarla: “No más desgana displicente.”
17: Poema sobre la violencia y el abuso de poder (“gobierno fuerte”) con referencias a pistolas, aviones y tanques.

GERARDO DIEGO
Guitarra: poema muy breve con imágenes ilógicas (silencio verde) y metáforas originales (pozo con viento).
El ciprés de Silos: referencia mística en un poema descriptivo sobre el árbol que simboliza la elevación. Poema religioso.
Nocturno: referencias futuristas (escribir a máquina, el piano). Poema a las estrellas.
Penúltima estación: receptor poemático, Madre mía. Poema religioso dedicado a una escultura de Cristo y la Dolorosa.
Romance del Duero: El río como símbolo del tempusfugit, río de Heráclito. Poema descriptivo.
Valle Vallejo: Poema dedicado a César Vallejo. Autocita. Poema creacionista, que exalta la capacidad creativa del poeta Vallejo.
Giralda: soneto descriptivo con referencias más arquitectónicas e históricas que religiosas.
Cumbre de Urbión: soneto descriptivo que utiliza este monte como referencia de España.
Sucesiva: soneto, poema amoroso con referencias a la naturaleza.
Aquella noche: soneto dedicado a la catedral de Santiago de Compostela, con abundantes referencias históricas y culturales.
Torerillo de Triana: cercano al neopopularismo. Múltiples referencias andaluzas, sevillanas: toros, Maestranza, Guadalquivir, Torre del Oro.
Canción al niño Jesús:  poemaneopopularista de carácter religioso, pero de una religiosidad tradicional y casi de villancico.
Tuya: soneto con referencias metalingüísticas de temática amorosa sobre la posesión de la amada.
La trompa:  descripción de una peonza como símbolo místico, “cuerpo místico en trance”, y referencia a América del Sur.
En mitad de un verso: metapoema dedicado a la muerte y a Dios.

FEDERICO GARCÍA LORCA
Canción del jinete: romance con estribillo, neopopularismo y destino trágico, fatum.
Arbolé, arbolé: romance con estribillo, neopopularismo con imágenes surrealistas, referencias simbólicas al viento, “galán de torres”.
Suicidio: imágenes perturbadoras y cercanas al surrealismo para decribir un suicidio.
San Rafael: romance, descripción de Córdoba, en la noche, en el agua.
Muerte de Antoñito el Camborio: romance, presagio de la muerte, presencia del diálogo con el muerto, muerte por celos.
Baladilla de los tres ríos: estribillo y rima en asonante los pares en cada estrofa, poema de amor fracasado.
Sorpresa: poema sobre la muerte de un desconocido en plena calle.
Falseta: poema sobre un entierro no popular sino con “gente con el corazón en la cabeza”
Juan Breva:  breve poema describiendo al personaje, su voz y su imponente estatura.
Camino: neopopularismo, destino aciago, fatum, muy parecido a la Canción del jinete.
La sangre derramada: romance, poema dedicado a Ignacio Sánchez Mejías, que recuerda a las coplas de Jorge Manrique, elegía ponderativa.
Ciudad sin sueño: surrealismo puro, en versículo, poema muy extenso, sobre el sueño y la muerte.
Niña ahogada en el pozo:  surrealismo, simbolismo del agua que no desemboca, agua muerta.
Gacela del amor con cien años:  poema muy breve, neopopularista, con final enigmático, sobre cuatro galanes que suben y tres que bajan, pasan a ser dos, después uno y finalmente ninguno.
Casida de la mujer tendida: poema amoroso donde se describe, con metáforas de la naturaleza, a una mujer desnuda y tendida.
En la muerte de José de Ciria y Escalante: soneto, elegía por la muerte de un poeta muerto muy joven, con imágenes sorprendentes.
Oda al Santísimo Sacramento del Altar: poema religioso con tintes neopopularistas donde se describe la figura del Santísimo Sacramento, “Dios en mantillas”.

RAFAEL ALBERTI
El mar, la mar: poema neopopularista sobre la nostalgia del mar desde la ciudad.
Si mi voz muriera en tierra: poema neopopularista sobre el mar, con imágenes marineras.
Malva-luna-de-yelo: soneto, poema erótico en la que se describen las partes del cuerpo femenino (senos, brazos, piernas) con imágenes del agua, hielo, mar, etc…
De Aranda de Duero a Peñaranda de Duero: otra vez el tema del mar, esta vez dirigido a los castellanos.
Joselito en su gloria: elegía por la muerte de un torero, con elementos neopopularistas y andaluces, en cuartetos, con fragmentos dialogados.
Guía estival del paraíso: futurismo (barcos, ventiladores, hoteles, pianolas), en tercetos, autocita, acumulación de sintagmas sin articular.
Cita triste de Charlot: elementos futuristas y surrealistas en un poema dedicado a dicho personaje donde se describen sus guantes, su bastón, sus zapatos, su reloj.
El cuerpo deshabitado: poema del desamor y del estado en que queda el poeta al arrojar de sí a la amada.
Los dos ángeles: imaginería religiosa de los ángeles para hablar del bien y del mal en el propio poeta.
Espantapájaros: elementos surrealistas (“sangran ojos de mulo”) para hablar de la muerte (“muertos futuros”)
El toro de la muerte: elementos surrealistas combinados con elementos neopopularistas en la descripción de un toro al que se dirige el propio poeta.
Hace falta estar ciego: la luz iluminadora de toda realidad en un poema en la que esta luz se opone a “cosa muerta/ seco olvido”.
México (el indio): descripción que se basa en los elementos (“es como el aire”, “es como los aguaceros”,  “es como lumbre”, “es como tierra”) y con múltiples referencias americanas.
Se equivocó la paloma: neopopularismo, romance con estribillo, sobre el mundo al revés.
A través de una niebla caporal de tabaco: nostalgia de España desde Francia (“cadáveres de voces conocidas”).
Zurbarán: poema dedicado al pintor, en sextinas, en el que se describe elementos de un cuadro: pan cortado, vino y estameña, plato y jarra, mantel, membrillo, refectorio.
Retorno de la invariable poesía:  metapoema dedicado a la propia poesía, personificada, y a la que se dirige para mantenerse fiel a ella.
Por encima del mar, desde la orilla americana del atlántico: el poeta, en América, se dirige y canta a Cádiz, con términos nostálgicos y marineros.
Federico: elegía y recuerdo de Lorca de sus tiempos en la Residencia de Estudiantes.

JUAN JOSÉ DOMENCHINA:
Hastío: poema filosófico en el que se dirige al hastío y le ofrece su porvenir, para terminar considerándose un dios, pero triste y solo.
Señor, ¿por qué me pesa mi alma?: brevísimo poema religioso sobre la culpa.
Distancias: poema muy elusivo que utiliza el espejo como símbolo de una identidad que se muestra como extraña y lejana.
Doncel póstumo: poema luctuoso donde se reflexiona sobre la muerte a partir de una figura mortuoria.
En los almendros precoces:  romance, neopopularismo descriptivo sobre plantas y olores.
Dánae:  poema gongorino, de carácter filosófico, sobre el despertar y la elevación: “el sol me absorbe”, “lluvia de oro”.
La vida – ayer rozagante: décima sobre el memento mori.

Nevermore: soneto sobre el famoso poema de Poe, hablando de lo mismo: “nunca la tierra que he tenido podrá tenerme en pie.”

lunes, 27 de marzo de 2017

2º BACHILLERATO: SINTAXIS

Hoy os ofrezco dos páginas interesantes dedicadas a la sintaxis.
La primera contiene ejercicios interactivos:

Sintaxis I

Y la segunda modelos de oraciones ya analizadas:

Sintaxis II


jueves, 9 de marzo de 2017

LUCES DE BOHEMIA: VALLE-INCLÁN

Os ofrezco otros dos enlaces muy interesantes, con guías de lecturas y enlaces a contenidos audiovisuales. Un perfecto complemento del tema.

Luces de Bohemia I

Luces de Bohemia II

Y por último, un capítulo del programa La mitad invisible dedicado a la obra:



lunes, 6 de marzo de 2017

LA GENERACIÓN DEL 27

He encontrado nuevos enlaces que pueden ser de mucho interés.
El primero es de la revista  COMUNIDAD ESCOLAR DIGITAL y recoge una serie de artículos, con poemas comentados, de algunos de los nombre más destacados del 27:
CE


El segundo enlace son más apuntes, de otro profesor, don Juan Manuel Infante.


Y más apuntes, del catedrático Fernando Carratalá:


He encontrado también un documental, realizado por Canal Sur, sobre la pervivencia de la Generación del 27 en la actualidad.









domingo, 26 de febrero de 2017

EL ENSAYO ESPAÑOL A PARTIR DE 1975: FERNANDO SAVATER

He resumido el artículo "Las etapas del pensamiento de Savater", de JUAN ANTONIO RIVERA, pues ofrece unas ideas muy interesantes sobre el libro que Marta Nogueroles dedicó a la trayectoria ensayística de Savater. Os ofrezco también un pase de diapositivas muy interesante sobre Ética para Amador:



"LAS TRES ETAPAS

Aunque con la tal vez comprensible consternación del interesado, Nogueroles se anima a diferenciar tres periodos o etapas en su pensamiento. Con estas distinciones ocurre siempre lo mismo: tienen su punto de arbitrariedad pero a la vez pueden ser útiles para introducir orden en un flujo continuo, de modo parecido a como se introduce orden en el espectro cromático continuo cuando empleamos designaciones discretas para los colores. De modo que, por mi parte, declaro que no tengo cosa mejor que hacer que seguir a Marta Nogueroles en su clasificación. Luego ya se verá su rendimiento. Las etapas que distingue la autora son éstas:
1ª etapa (1970-1980). Es «el periodo hipercrítico», el más iconoclasta y quebrantahuesos de Savater, en que con una alegre facundia arremete contra el escolasticismo académico (dentro del cual hay que incluir no sólo la escolástica propiamente dicha, sino también la filosofía analítica, naciente en España por esas fechas), para después, a partir de 1976, pasar por una fiebre acratona y antimarxista. Este periodo se inaugura con Nihilismo y acción (1970), «el único libro que de verdad he deseado escribir», según confesión del propio Savater, al que siguieron obras como La filosofía tachada (1972), La infancia recuperada (1976), una delicia de principio a fin, Apóstatas razonables (1976) o el incendiario Panfleto contra el Todo (1978).
2ª etapa (1981-1987). Savater abandona en esta fase su anarco-nihilismo juvenil para tomar una defensa decidida de la democracia, amenazada por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Con seguridad, el ensayo central de este periodo, y el que lo abre, es La tarea del héroe (1981). Pero habría que mencionar también Invitación a la ética (1982) o Contra las patrias (1984).
3ª etapa (1988-2000). Se inaugura con la publicación, en 1988, de Ética como amor propio, donde emprende su toma de postura en favor de un humanismo ilustrado y cosmopolita, beligerante con los nacionalismos, la intolerancia religiosa y la xenofobia racista. Forman parte de este periodo Humanismo impenitente (1990), Ética para Amador (1991), su libro más vendido, Política para Amador (1992), Diccionario filosófico (1995) y Las preguntas de la vida (1999), por nombrar algunos títulos significativos. […]
Por lo demás, convendría no pasar por alto, cuando hablamos de Savater, su obra periodística, cuyo volumen supera con mucho a la de su producción ensayística, y en donde se encuentra, según reconoce el propio filósofo, lo mejor de cuanto ha escrito. En su libro, Nogueroles se arremanga y entresaca y comenta algunos de sus mejores artículos de prensa, que no son pocos. Menciona menos su obra novelística (si bien muestra un comprensible interés por El jardín de las dudas (1991)), hace esporádicos recordatorios de su labor como traductor y no recuerdo alusión alguna a sus incursiones en el teatro o en las crónicas de carreras de caballos, una de sus más simpáticas y logradas singularidades como escritor. […]

SAVATER CONTESTATARIO
En sus primeros pasos Savater practica con jocundidad una filosofía negativa, nihilista, atea, antisistema, antirracionalista y hasta anticientífica. Todo lo que hieda a método y orden se convierte en diana predilecta para los rehiletes chispeantes de un Savater que desborda más rebeldía que acrimonia. Nos encontramos ante un autor jovialmente pesimista, oscuro y algo pomposo en su retórica, desmelenado, con esporádicos ataques agudos y sumamente contagiosos de incontinencia verbal. […]
A partir de 1976 (en los aledaños de la muerte de Franco) y hasta 1980 se produce un marcado giro político (¿o sería mejor decir antipolítico?) en la obra de Savater, que deja de fustigar a los fósiles académicos y sus detritos en papel, y, como parte del clima de efervescencia general que se vive en este periodo, se incorpora con toda su artillería dialéctica al debate de las cuestiones políticas acuciantes que por entonces menudeaban; entre ellas, y de manera señalada, el referéndum del 6 de diciembre de 1978, en que se sometía a aprobación la nueva Constitución Española, y en el cual, dicho sea de paso, Savater tomó el camino de la abstención. […]
Es la suya una acracia deudora de los movimientos antiautoritarios del Mayo del 68 francés, más que del anarquismo clásico de Proudhon, Bakunin o Kropotkin. Las tintineantes proclamas libertarias de Savater por estas fechas se concretan en la abolición del Estado y del Capital, la eliminación del trabajo, la apertura de cárceles y manicomios y la superación de la contradicción entre individuo y sociedad. […]
Por desgracia, la respuesta de Savater al peligro del poder separado no es la liberal sino una reclamación, con claros resabios nietzscheanos, de que el individuo mantenga reunida su «fuerza», negándose en todo momento a delegarla (p. 168); algo que –involuntariamente, supongo suena a lo que diría un anarcocapitalista.

SAVATER Y LA TAREA DEL HÉROE
Savater pone fin a su periodo más acratón en la década de los ochenta, y, en concreto, a raíz del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El 28 de octubre de este año Savater vota por primera vez en las elecciones generales, y lo hace a favor del PSOE de Felipe González (p. 183).
El pensamiento y el estilo de Savater se tornan menos alacremente combativos desde este momento, más ponderados y reflexivos, pierden un punto de esa jocundidad irreverente que hasta entonces los caracterizaban en favor de un mayor aplomo y enjundia intelectuales. Sí señor, Savater se convierte en un intelectual […] que reparte su tiempo entre la actividad docente y una profusa presencia en los medios de comunicación con objeto de defender la incipiente democracia española de algunos de los peligros que por entonces la acechaban.
Es también a comienzos de los 80 cuando la ética cobra un protagonismo decidido en la producción literaria de Savater, aunque su interés por esta materia provenía de tiempo atrás. Frutos de este realineamiento de intereses son La tarea del héroe (1981) e Invitación a la Ética (1982). Savater alcanza con ellas su primera madurez y, tal vez por esto, están escritas en un estilo más calmo que sus anteriores libros de combate; si bien el mensaje de fondo de ambos libros sigue yendo a contracorriente de las tendencias dominantes en filosofía moral de la época, en especial la ética kantiana del deber, reemplazada en su caso por una ética del querer, muy congenial con la de Nietzsche. […]
Savater hace una defensa desinhibida del amor propio como proyecto moral (lo que se ama es ese «llegar a ser lo que se es»), frente a la presión asfixiante y anuladora de la individualidad que ejercen, sin pedir permiso, ideologías colectivistas, como el nacionalismo o el marxismo, que buscan la ofrenda «desinteresada» de la fuerza individual a un proyecto colectivo, presentado ante los feligreses con toda pompa y circunstancia como superior y emancipatorio, cuando es tan sólo una máquina de succión de libertades individuales. Un individuo ha de reconocer la humanidad residente en otros individuos, y mostrarse solidario con ellos en alguna medida, pero no con planes colectivos megalómanos que le sisan su autonomía.

SAVATER COMO HUMANISTAS ILUSTRADO
Pesimismo y alegría
Según la autora de esta monografía, la tercera etapa de la filosofía savateriana abarca de 1988 a 2000 y está marcada por la reivindicación de un humanismo ilustrado (p. 261), en el que tienen cabida y forman coyunda (una extraña coyunda a simple vista) el pesimismo y la alegría.
Quién lo iba a decir, pero al bien humorado Savater le va la marcha pesimista, y algunos de sus autores favoritos (Voltaire, Schopenhauer, Cioran) son pesimistas recalcitrantes. El pesimismo de Savater descansa en la tranquila aceptación de que el hombre no es ángel ni demonio, de modo que algunos de nuestros más caros y entrañables ideales (libertad, justicia, felicidad) nunca van a verse realizados del todo. […]«Mi visión es muy sencilla: hemos nacido rodeados de males y vamos a morir rodeados de males. A lo más que podemos aspirar es a que los males del final no sean los mismos que los del principio». […]
La felicidad individual es un empeño impostergable y sería una estupidez sin nombre sacrificarla a la obtención de una felicidad colectiva plenaria y unánime. […]Con todo, Savater acaba encontrando demasiado solemne y enfático hablar de «felicidad» como fin último de la vida, y opta por un término más juguetón y menos pretencioso: la «alegría»

Individualismo, democracia y derechos humanos
El humanismo consiste ante todo en considerar que el hombre, y no alguna entidad inhumana o sobrehumana, es el inventor de valores (p. 313). A partir de la década de los noventa cobra un protagonismo creciente el tema de la educación en el pensamiento y la obra de Savater, y precisamente la educación tiene como uno de sus pilares centrales enseñar el humanismo al hombre, es decir, enseñarle a ser lo que es, pero que todavía desconoce. Nacemos siendo hombres, pero no nos enteramos de qué tipo de hombres somos hasta que resultamos educados (pp. 321 y ss.).[…]
Esa condición universal o transcultural proviene del reconocimiento de que todos los humanos somos miembros de la misma especie y que sólo por eso nos debemos unos a otros ciertos comedimientos y atenciones. Esta común pertenencia a la misma especie tiene más peso que cualquier particularismo diferenciador, cualquier rasgo por el que creamos que hemos de anteponer la lealtad a un subgrupo de la especie humana a los miramientos que nos intercambiamos como miembros de esa especie (el grupo más inclusivo políticamente relevante). De ahí el rechazo de Savater al nacionalismo o al fanatismo religioso.
Los derechos humanos están vinculados a la defensa del individualismo porque la cualidad más abstracta y universal de un ser humano es ser individuo, esto es, un elemento del género humano. Los derechos humanos despojan de manera sistemática a los hombres de sus características distintivas (sexo, color de piel, cultura, religión, etc.). Lo que se respeta en un ser humano cualquiera es el mínimo común denominador resultante de este despojo; lo que se ama en un ser humano concreto son, por el contrario, sus peculiaridades diferenciadoras. […]
La tolerancia es el respeto al otro, y en especial a lo que menos nos gusta del otro, siempre y cuando no haya agresión o daño.
De modo que la tolerancia no ha de confundirse con la indiferencia ante cuanto sucede a nuestro alrededor; menos aún con la indulgencia ante crímenes o desafueros (la tolerancia no se extiende a los intolerantes). Tampoco ha de asimilarse con cierto relativismo, según el cual hay pluralidad de opiniones y todas ellas son igualmente respetables y valen lo mismo puesto que no hay una vara de medir objetiva que permita establecer cuáles se hallan más próximas a la verdad y cuáles más alejadas de ella. Para Savater, los objetos (y sujetos) de respeto son las personas, no sus opiniones, que siempre es bueno estén sometidas al fuego graneado de la crítica, sin por ello poner en entredicho la dignidad de quienes las mantienen.
A lo que se opone decididamente Savater es a hablar de «derechos colectivos». Los titulares de derechos son siempre individuos, no colectivos […]Así, por ejemplo, no existen derechos de las lenguas: una persona tiene derecho a manejar su lengua materna, pero las lenguas no tienen derecho a reclutar hablantes forzosos que las perpetúen. Por lo mismo, tampoco existen los derechos de las naciones o de los pueblos. Y los derechos de las minorías a no ser a avasalladas por las mayorías son en realidad no otra cosa que los derechos de los miembros individuales de esas minorías a que se respeten y toleren sus costumbres, siempre y cuando no inflijan daño a nadie. […]
Aunque a Savater le ocupó y preocupó el tema del nacionalismo ya desde finales de los setenta, fue a finales de los ochenta cuando se convirtió en uno de los centros de su filosofía. Savater parte de posiciones de simpatía y complicidad con el nacionalismo (en especial el vasco), que se extienden hasta el prólogo a su libro de 1981 La tarea del héroe, pero siempre, esto sí, desmarcándose de la violencia terrorista. De hecho, Savater fue el primer intelectual español en manifestarse con claridad contra la violencia etarra, a mediados dE los ochenta, cuando esta violencia se encontraba en su aciago esplendor (p. 351). Ante las amenazas de ETA recibe escolta policial, y mientras tanto cambia su postura teórica acerca del nacionalismo, que pasa de ser complaciente (o cómplice) a francamente hostil. A Savater le costó desprenderse de sus afinidades primeras con el nacionalismo por su previa filiación libertaria, que le empujaba a ver con buenos ojos a las minorías nacionales oprimidas (o que se presentaban como tales); pero el abyecto espectáculo de la violencia desplegada por estas minorías, y el apoyo que recibían de amplios sectores del nacionalismo no violento, le ayudaron a desprenderse de las viscosas adherencias nacionalistas, que inicialmente manifestó, hasta convertirse en uno de los más pugnaces y desenvueltos paladines del antinacionalismo en España.